Desintegración del sistema e inversión local

La desintegración del sistema tributario se ha posicionado como uno de los ejes centrales de la discusión en torno a la Reforma Tributaria, proyecto emblemático del Gobierno que será presentado al país el próximo 30 de junio. Como ya se ha anunciado, con ella buscarán recaudar alrededor del 4% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que corresponde a US12.000 millones anuales aproximadamente.

La desintegración del sistema no es una idea mala per se, sin embargo, es muy relevante medir los efectos que pueda tener, no solo desde la perspectiva de la recaudación tributaria, sino que también desde la mirada de la economía y particularmente desde el impulso que se necesita hoy en Chile.

Dicho de otro modo, si vamos a avanzar en la desintegración del sistema, es importante que ésta venga acompañada de medidas que apunten a fortalecer la inversión local, para que no se produzca una fuga de capitales aún mayor a la que hemos visto en el último tiempo. La razón es que hoy, precisamente, un mecanismo para incentivar a la economía interna, es que las empresas y sus socios pueden usar el crédito que genera el sistema integrado para seguir invirtiendo.

Además, otro punto que hay que tener presente, es que actualmente tenemos un Convenio de Doble Tributación que tiene una mecánica de acuerdos, y en los protocolos se establece la posibilidad de que en Chile se usen los impuestos pagados como créditos, ya que manejamos un sistema integrado. Por lo mismo, es necesario que la nueva Reforma “converse” con estos mecanismos establecidos.

Finalmente, y desde una mirada más general, si vamos a avanzar en la desintegración del sistema, sería sumamente apropiado que su aplicación sea con gradualidad, junto con analizar detenidamente qué tramos se van a gravar, y si utilizaremos la misma tabla progresiva que tenemos hoy día en el impuesto Global Complementario, o si eventualmente pasaremos a otro tipo de tasas fijas o de otra progresión, quizás con más tramos, por dar un ejemplo.

Independientemente de todas las distintas aristas, es relevante tener presente que cada vez que ocurre un proceso de esta naturaleza, se produce una incertidumbre generalizada en los inversionistas y en las empresas. En el caso de Chile, hay que sumar la incierta situación política que vive el país, donde lo que viene tampoco está muy claro, razón por la cual, todas las certezas que pueda dar el Gobierno y el Congreso son bienvenidas.

Diario Financiero

Autor: Erick Kessler